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RESEÑA | Allen vs Farrow: la importancia de reinterpretar el pasado

La serie documental de HBO hace un excelente trabajo en reconfigurar la narración de los hechos para sembrar dudas contra el director en el caso de supuesto abuso sexual.

La historia todos la conocen. En 1992, Dylan Farrow, hija adoptiva de Mia Farrow y Woody Allen, denunció que el director había abusado de ella. El cineasta negó los cargos y, tras la investigación de una clínica, se tachó a la niña de “inconsistente” y posiblemente “entrenada” para hacer tal acusación contra su padre adoptivo. La nueva serie documental Allen v. Farrow - 85% vuelve a mirar al pasado y, con nuevos documentos y entrevistas, pretende sembrar nuevas dudas sobre el caso.

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Dirigido por Amy Ziering y Kirby Dick, Allev vs Farrow presenta los resultados de haber llevado a cabo una investigación de dos años sobre los hechos de ese verano de 1992. El nuevo material se compone de cientos de archivos que fueron sellados y negados a la prensa hace ya casi tres décadas, así como de videos privados de la familia de la actriz. Pero, ¿es realmente la evidencia lo que usa a su favor este documental? La respuesta a esa pregunta es un tanto tramposa.

Tras ver las cuatro entregas de esta serie de HBO, lo que queda claro es que Ziering y Dick tenían muy claro que querían reconfigurar la forma en la que se narró, originalmente, el caso por abuso sexual de Dylan Farrow. Más que un intento por descubrir “la verdad”, el material es muy efectivo en hacer uso de la nueva información que obtuvo, más una reinterpretación de la forma en la que ocurrieron los hechos, para cuestionar la defensa que Allen ha querido mantener por todo este tiempo.

El verdadero éxito de Allen v. Farrow - 85% no es tanto la contundencia de sus pruebas, aunque sí las articula con lógica y en un momento clave de su narración, sino el entramado que crea con sus cuatro episodios. El primero plantea la relación entre el director y la actriz y, desde el principio, argumenta, mediante testimonio sólo de amigos cercanos de ella, que siempre estuvo obsesionado con la pequeña Dylan de una forma inapropiada. El segundo reinterpreta su relación con su todavía esposa e hija adoptiva de Farrow, Soon-Yi, como producto de grooming, proceso mediante el cual un adulto se acerca a un menor de edad para ganarse su confianza y persuadirlo de comenzar una relación sexual con él, y asegura que comenzó durante el último año de preparatoria de ella. Es así como la serie pretende “desarmar” la idea que Allen intentó perpetrar de que jamás había sido inapropiado con menores de edad. Una vez que hace esto, decide presentar la evidencia en el siguiente episodio.

De los cuatro, es el tercero el que concentra el análisis y la presentación de nuevos hechos y material. En este, Allen vs Farrow entrevista a expertos en abuso de menores, al fiscal de Connecticut, estado en el que habría ocurrido el delito, que llevó el caso, a empleados administrativos de la ciudad de Nueva York que en su momento evaluaron a Dylan y muestra los archivos, y presenta los testimonios en la corte por el pleito legal entre la actriz y el director por la custodia de sus tres hijos en común. El pasar dos horas desmantelando la idea preexistente de Allen como padre, para luego presentar la evidencia concreta sobre el abuso es una decisión inteligente aunque no totalmente efectiva para la audiencia más minuciosa en su revisión de las fuentes.

Para la audiencia que busca hechos, ese será quizá el episodio más rico y revelador. En él, vemos la cinta que Farrow hizo de su hija hablando sobre el abuso, la cual no había sido publicada anteriormente, y presenta a tres expertos independientes evaluar su credibilidad, la cual le confieren. Al mismo tiempo, se presenta el caso de Paul Williams, el trabajador social del caso para el estado de Nueva York, que fue despedido por insistir en que había sustento para iniciar una investigación criminal en contra del actor, o por lo menos así lo asegura el abogado que lo defendió tras ser removido de su puesto. Y se asegura que el reporte del hospital Yale-New Haven, que se ha usado para exonerar al director, se realizó con faltas claras al procedimiento legal para este tipo de casos.

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Finalmente, el cuarto episodios se dedica a reinterpretar la defensa de Allen, que tachaba a Farrow de vengativa, y hace una crítica con perspectiva de género al respecto. De forma muy similar a lo que ocurre con también el reciente Framing Britney Spears - 100%, el documental concluye que la narrativa que el cineasta construyó, con todo su dinero y poderosos agentes de relaciones públicas, parten de un estereotipo sexista y del tratamiento misógino de los medios contra la actriz. Es decir, racionaliza, desde el contexto social, el prejuicio que seguro muchas personas comparten sobre los supuestos oscuros motivos de la actriz para haber fabricado la acusación contra su ex pareja a consecuencia de su relación con Soon-Yi.

Mucho se ha discutido sobre si Allen vs Farrow es parcial. Si uno busca en el entretejido de su narración está claro que no lo es. Los primeros dos episodios caracterizan la paternidad de Allen como siniestra, únicamente, desde los testimonios de amigos de la familia Farrow. La única participación del cineasta es la se retoma de previos encuentros con los medios y la que más recientemente compartió en sus memorias A propósito de nada que fueron publicadas el año pasado. Aquí cabe señalar que los realizadores pidieron hablar con el cineasta y su esposa, pero fueron rechazados por los mismos. Cuando se trae a colación las acusaciones de Moses Farrow, y la propia Soon-Yi, de abuso a manos de la actriz que los adoptó, estas rápidamente son desacreditadas únicamente por esos mismos testigos y no se les da más revisión. Hay quienes lo comparan con el totalmente desequilibrado Leaving Neverland - 90%, que sólo recupera los testimonios de dos hombres que aseguran haber sido abusados por Michael Jackson, pero el título sobre Allen y Farrow tiene todo un episodio dedicado a discutir la evidencia, a diferencia del antes mencionado.

Sería imposible para cualquier persona asegurar tener conocimiento irrefutable sobre lo que ocurrió entre Allen y su hija adoptiva. Lo que queda claro tras ver Allen vs Farrow es que el discurso público sí lo favoreció a él de forma pronta incluso pese a inconsistencias en la investigación por parte de dos entidades estatales diferentes, que apuntaban a que había, por lo menos, causa para llevar el caso a juicio. Mismas que son admitidas por el propio juez neoyoquino que acabó dándole la custodia a Farrow y que tachó a Allen de ser “asquerosamente inapropiado” con la pequeña de siete años, según los registros obtenidos por el documental.

Allen v. Farrow - 85% intenta con mayor fuerza reconfigurar nuestra idea sobre Allen y ponerlo en el contexto de una era en la que no era difícil desacreditar a una mujer como “inestable” o vengativa” mientras que el abuso y la víctima quedan en segundo plano frente a la impunidad del agresor. La credibilidad que se le dará a su material recaerá sobre cada espectador y la flexibilidad que éste tenga para poner en cuestión sus ideas preconcebidas, no sólo sobre ambos personajes, sino sobre el abuso de menores y el poder mediático. La propia Farrow lo pone mejor cuando cita a Allen, quien supuestamente le dijo: "no importa la verdad, lo que importa es lo que se cree". La serie será estrenada de forma semanal a través de HBO a partir del 21 de febrero y contra, como lo mencionamos, de cuatro episodios.

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